¿Duerme contigo? Por qué no es mala idea

Mariana Colmenares · 4 marzo, 2015

El colecho provoca la mayor controversia pero sus beneficios (muchos) están plenamente comprobados.

Cuando te conviertes en mamá, todo el mundo quiere opinar para ayudarte en diferentes temas. Uno de ellos es el colecho o compartir la cama con tu bebé. No todas las formas de dormir juntos implican los mismos riesgos o ganancias y es importante que investigues las prácticas que te recomiendan para llevarlas a cabo de manera adecuada.

Se ha estudiado científicamente la práctica de compartir la cama con el niño y se ha encontrado que:

  • Los bebés que compartieron la cama con su mamá despertaron más veces y pasaron menos tiempo por las etapas 3 y 4 del sueño, lo que brinda una protección contra el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)
  • Experimentan mayor contacto físico y visual con mamá, lo que les da seguridad
  • Se amamantan más y reciben respuestas maternas más rápidas y frecuentes

Haz un colecho positivo

No tiene porqué ser peligroso si se toman las medidas de seguridad adecuadas. La postura de la Academia internacional de Medicina de Lactancia (Academy of Breastfeeding Medicine) es que no existe suficiente evidencia para estar en contra pero los padres deben ser informados acerca de sus riesgos y beneficios al igual que de las prácticas inseguras para que tomen sus propias decisiones.

La ISIS (Infant Sleep Information Source) señala que la mayoría de los muertes asociadas al colecho se han dado cuando alguno de los padres ha fumado, tomado alcohol o ingerido alguna sustancia o pastillas para dormir. Las recomendaciones están basadas en la información y seguridad de la familia.

Por otro lado, la Academia Americana de Pediatría no recomienda el colecho pero hace hincapié en que el bebé permanezca en el cuarto por lo menos los 6 primeros meses de vida ya que se ha encontrado que esto disminuye el riesgo de muerte súbita hasta 50%.

Seguridad ante todo

  • Todos los lactantes deben dormir boca arriba
  • La superficie debe ser firme, nunca sobre colchones de agua, almohadas, pieles u otras superficies blandas
  • La ropa de cama tiene que quedar ajustada al tamaño del colchón y éste debe ser proporcional a la base
  • Retira almohadas, animales de peluche o cobijas que puedan obstruir su respiración
  • No debe haber espacio entre el colchón y la pared colindante donde tu hijo pueda rodar y quedar atrapado.

 

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