Seguir siendo pareja y también papás

Mi vida de Madre · 17 febrero, 2017

Aunque la vida de pareja cambia con la llegada de un bebé, cuando los hijos crecen todo vuelve a la normalidad.

pareja haciendo corazon con la mano

Seguimos siendo tú y yo, ese par que planeaba y soñaba juntos, que iba de la mano por las calles, que de manera espontánea se abrazaban y besaban. Somos tú y yo, ahora con una pequeña mano entre las nuestras, con un pequeño cuerpo rodando entre nuestras sábanas, con una hermosa sonrisa que nos motiva a iniciar el día. Al final seguimos siendo tú y yo, en nuestra versión de padres.

A veces los días se van entre juegos y canciones, las noches en preparar el día siguiente; nos queda poco tiempo para nosotros, para el romanticismo o el amor pero sé que seguimos siendo tú y yo. Aunque hacemos una pequeña pausa en la intimidad, un esfuerzo por procurar nuestra cercanía y a veces la postergamos un par de días, al final siempre nos encontramos. Esos momentos a solas viendo la televisión, abrazándonos, sintiéndonos y acompañándonos después de la jornada, es nuestra recompensa al final del día.

Nuestros fines de semana de copas, amigos y cine se han convertido en los mejores momentos para cultivar nuestra relación en familia. Confía en mí, seguimos siendo tú y yo cuando nuestras manos o nuestras bocas se acercan de prisa entre el juego, las tardes de parque o las películas infantiles.

Las miradas siguen siendo de complicidad, seguimos diciendo mucho sin hablar. Aunque hay días que nuestra atención se centra en ella, esos pequeños minutos dónde tus ojos se topan con los míos me permiten ver que seguimos siendo los mismos. 

Sus manos, su cuerpo y su maravillosa presencia no nos separan, nos fusionan. Nuestra vida ahora es diferente, dimos vuelta a la página y decidimos subir al barco. A pesar de esos días donde dudamos, donde nos cuesta ponernos de acuerdo y las pequeñas batallas que libramos nos dejan agotados, sabemos que al final somos un equipo que persigue el mismo objetivo: su salud y felicidad.

Hay días que no estamos de humor y nos esquivamos uno al otro, hay rachas malas, pero así como es la paternidad, es el matrimonio; vamos, venimos, subimos, bajamos y al final siempre nos amamos. Lo sé y lo siento.

Hace unos años cuando planeamos nuestra boda,  pensamos que era un proyecto grande y con algo de complejidad, nunca pensamos que la paternidad sería el trabajo en equipo  más difícil y gratificante que haríamos juntos.

Sé que algún día la casa volverá al inicio, estaremos solos tomando el café, con mucho tiempo libre y nos tendremos el uno al otro de vuelta, lo sé. Me tranquiliza saber que seguimos siendo los mismos que iniciaron el camino y que al final permanecerán juntos, no soy adivina, pero te conozco y sigues siendo el mismo.

Me siento afortunada de haberte elegido para esta aventura, sigamos librando batallas juntos, navegando en el barco imaginario de las tardes y peleando contra piratas que no existen, pero cuando

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